Como estamos llegando al final de nuestro querido blog, me permito la licencia en esta ocasión de poner dos versiones de un mismo tema, muy grande en ambas interpretaciones. Por un lado, la original, la de Paradisio, un himno eurodance con todos los tics del género (voces susurrantes, arreglos sencillotes, vídeo horterísima…), pero con una melodía de diez. Un infalible en cualquier pista de baile noventera. Y en la otra esquina del ring, la magnífica versión de Astrud, personal e inquietante, que lanzó a la fama al dúo barcelonés (fue incluida en su primer gran disco, “Mi fracaso personal”), y dio nueva vida a este tema. Su visión irónica y macabra de la canción, así como los arreglos recargados y el barroquismo de todo el conjunto, acercaron el tema a un público completamente diferente al que tuvo el original. Otro diez.
Civ